
La alimentación y demás hábitos de vida influyen notablemente en el rendimiento intelectual de las personas, por eso, para nosotros que ya casi estamos en exámenes debemos saber que una buena hidratación resulta fundamental a la hora de conservar la memoria y concentración.
Hidrátate bien para rendir los exámenes, bebiendo entre 2 y 3 litros de líquidos durante el día. Además de agua, podemos incorporar zumos, lácteos, caldos, infusiones y otras bebidas que ayudan a estar bien hidratados no sólo para rendir intelectualmente sino también, para favorecer el estado de salud general del organismo.
Los estudiantes, que tienen trabajo intelectual intenso y deben someterse a exámenes que implican un esfuerzo extra, deben prestar especial atención a su nivel de hidratación, ya que a medida que el cuerpo pierde líquido se reducen también, las funciones cognitivas que afectan el desempeño mental.
Con pérdidas de líquidos del 1% en nuestro cuerpo disminuye la memoria, a partir del 2%, además, disminuye la atención, las respuestas reflejas, la coordinación psicomotriz, la voluntad y pensamiento, la coordinación visual y motora.
Superando el 3% de pérdida de líquidos corporales, aparecen dolores de cabeza, desorientación y disminuye drásticamente todo el funcionamiento mental, por eso, los expertos recomiendan beber de 2 a 3 litros de líquidos al día, no esperar a tener sed para ingerirlos y, a los estudiantes especialmente, descansar 5 a 10 minutos cada dos horas de estudio o trabajo intelectual para despejar la mente y al mismo tiempo, beber líquidos.
La hidratación correcta es fundamental para que todas las funciones del organismo se mantengan intactas, por ello, cuidemos la cantidad de líquidos que ingerimos a diario.
Recomendaciones:
- Beber de 2 a 3 litros al día incluyendo variedad de bebidas. Además de agua, beber infusiones, refrescos, zumos, lácteos, caldos, etc. ayuda a alcanzar la cantidad necesaria.
- No esperar a tener sed, pues esta sensación aparece cuando ya existe una cierta deshidratación.
- Estudiar en un lugar con buena luz y ventilación y tener cerca de los apuntes una botella de alguna bebida (no gaseosa) que recuerde la necesidad de beber regularmente. Así será más fácil hidratarse en cualquier lugar, como en la biblioteca, en clase o en el trabajo.
- Hacer descansos de cinco o diez minutos cada dos horas para despejar la mente. Aprovechar esos momentos de relajación para beber. El sabor de las bebidas puede ayudar a hacer más apetecible este hábito.
Vía │ 20minutos